Sé simplemente, no hagas nada… Entrevista con Nisargadatta Maharaj

―La consciencia está presente en cada forma animada por la vida pero en la materia sólo aparece reflejada por un principio de «concienciación» limitado. ¡Debería ser al contrario!

Todo lo que se te ocurra decir será sin duda muy lógico a nivel cuerpo e intelecto pero sólo cuando tu noción de ser sea borrada, completamente libre del estado cuerpo-intelecto, se hará universal. El Ser es la fuente de donde han surgido los cinco elementos, los tres Gunas, seguidos de la vegetación y del reino animal.

―El prana, la fuerza vital, está presente en los vegetales. ¿Existe igualmente una conciencia en la planta?

Todo aquello que se puede ver y percibir en el espacio es creado por la conciencia e impregnado por ella. La totalidad de esa creación acabará por fundirse en el espacio. Desde el punto de vista del cuerpo, cada forma constituye una entidad separada, pero a nivel de la conciencia, son sólo manifestación «conciencial» y no separadas.

A medida que progreses en la vía espiritual, descubrirás que la única fuente del universo es tu conciencia. En la actualidad te resulta imposible darte cuenta de ello porque permaneces prisionero en las formas de la inteligencia racional. Todo lo que puedas acumular hoy, pone de relieve tu identificación con el cuerpo, se trata de un saber erróneo. Cuando poseas el saber relativo a «lo que eres», verás con claridad que el mundo y el universo residen en esa mota de conciencia que es tuya. En ese estadio habrás trascendido el sentimiento de ser un cuerpo pensante, mientras que hoy todo aquello que eres capaz de comprender se encuentra limitado, porque se apoya en una convicción falsa.

Cuando percibes el mundo interior en el exterior lo llamas «sueño». Pero ese mundo, ¿es percibido de manera distinta en el interior? Lo que es percibido en el interior está contenido en el sentimiento «yo soy» en el seno de la conciencia. El mismo proceso se reproduce exactamente en estado de vigilia.

Tu conciencia, el sentimiento de estar «presente» es la vaina, el cascarón en cuyo interior se despliega el mundo de vigilia y sueño. ¡Así es, pero esto lo aceptas también a través del cuerpo! Todo aquello de lo que tomas nota, está medido con los falsos parámetros de tu inteligencia y no puedes ver nada más allá. Lo visible es un producto del espacio y cuando todo lo visible ha desaparecido, el espacio permanece. Cuando tu mundo surge de ese espacio y se concretiza, para tu comodidad le atribuyes distintos nombres que te permitan seguir con tus actividades cotidianas, pero de hecho, ninguno de esos nombres tiene una realidad. La creación es eterna, permanente y no posee ninguna forma o individualidad válida. Todo aquello que es, es simplemente manifestación más allá de todo conocimiento. Percibir, saber, sólo es posible por medio de los sentidos humanos limitados. Lo manifestado, que los trasciende, no puede ser conocido. Llegar a comprender esto exige la práctica del «Jnana-Yoga», es decir, el «yo» que se deja absorber por sí mismo. El «Jnana-Yoga», significa buscar, preguntar. ¿Cómo se produce esta presencia del «yo soy»? Descubrir que el sentimiento «yo soy» y «el universo» son sólo uno, es el resultado del «Jnana-Yoga», el conocimiento «yo soy» se sumerge, se pierde en sí mismo. ¡Pero claro, como quieres conservar intacta esa personalidad pensante, no funciona nunca!

¡Cuando el sentimiento de ser aparece, no tiene en absoluto la impresión de ser un cuerpo! El cosmos es creado a partir de ese sentimiento de ser. En el seno de esa creación, tú dispones igualmente de una forma, pero no tienes ninguna necesidad de identificarte con ella, en tanto que entidad funcional que se desplaza independientemente por el mundo. El principio que anima y propulsa el cuerpo es únicamente ese ser, no es algo que provenga del cuerpo. El gran espectáculo cósmico se desarrolla en la conciencia y al final todo acabará disolviéndose en esa única conciencia. Medita sobre ello sin identificarte al cuerpo, y tú, conciencia, descubrirás que someterte a esa identidad de forma humana es la acción de Maya, la Ilusión.

La conciencia es pues el grano, el principio germinativo del cosmos en su totalidad y comprende fuerza vital dinámica, Gunas, cualidad de ser, y prana. La conciencia tiene la facultad de sentir que «eres». Cuando aparece, está libre de toda identificación. Pero aunque se trate simplemente del principio universal de manifestación, su identificación con el cuerpo le hace sentir placer y sufrimiento. La conciencia sólo se conoce a través de ella misma. Es muy poco frecuente aquel que descubre que esta manifestación brota en su totalidad de lo que es «él mismo».

El «yo» que se absorbe en sí mismo, es un estado sin nombre, sin forma, es el nivel más alto de la espiritualidad. La sensación de tener una personalidad, de tener necesidades es sentida como primordial, anterior a todos los yogas, pero después de haber practicado el Jnan-Yoga te descubrirás más allá de toda individualidad. Los expertos en Kundalini-Yoga se complacen en las visiones y los poderes obtenidos por su ascesis, ¡pero les resulta imposible explicar la fuente de la energía Kundalini!

―Estoy de acuerdo, hay que alcanzar el nivel más alto, pero usted ha precisado que ese «estado de ser » surge espontáneamente del nivel elevado. ¡A nuestro nivel de cuerpo-intelecto nos encontramos por tanto en el umbral de un misterio total!

¿Qué te hace hablar de niveles… de querer alcanzar el nivel más alto? El nivel no es más que un concepto. Después de la separación con lo alto es cuando aparece el principio primero «yo soy» y después de él todos los otros conceptos. Separación significa dualidad, alteración.

―Creía haberle oído decir que en el nivel último reinaba una indiferencia total. ¿Existe todavía el sentimiento «Yo soy»?

Del no-conocimiento surge el conocimiento, y éste debe ser descubierto. Cuando hablamos, tenemos que indagar de dónde nace ese lenguaje. Nace a partir del sentimiento «yo soy», pero, ¿cuál es la fuente del «yo soy»? En realidad, yo no hablo aquí. Cuando la palabra se pronuncia intuitivamente se puede decir que se expresa sola. El acto inicial es recordar «yo soy», de ese recuerdo surge el lenguaje. Así pues, ¿cuál es ese «yo soy»?

En ese recuerdo inicial «yo soy», existe tu cuerpo y el cosmos entero, no lo olvides. Todas las formas son creadas y alimentadas por la esencia de la materia, pero la evidencia de su ser es la quintaesencia Sattva-Guna del cuerpo. ¿Quién experimenta ese ser y de donde procede? Hay que buscar con paciencia en el fondo de sí mismo hasta que se encuentre. Una vez que se consigue, cuando te has establecido en la constatación «yo soy», se produce una revelación sorprendente. Descubres que del interior de ese germen de ser inicial, se proyecta la totalidad del universo, tu cuerpo incluido. Este principio supremo y omnipotente, sin cuerpo y sin forma, se agarra a este cuerpo, le hace experimentar «yo soy» y que adopta instantáneamente esta falsa identidad corporal. Se aferra a esta forma con tal rapidez que se diferencia y la existencia independiente y libre resulta entonces difícilmente perceptible.

La esencia del ser, que es ese zumbido interior «yo soy», es la condición preliminar indispensable a todo funcionamiento corporal. El sentimiento se vuelve confuso cuando la persona enferma y no reacciona a las señales y a las llamadas.

―¿Habría que dormir lo mas a menudo posible para experimentar el «yo soy» en el momento del despertar?

El contacto con el «yo soy», no es una experiencia o un descubrimiento del cuerpo pensante. Es ese «yo soy» el que permite al cuerpo y a los sentidos funcionar y tener la experiencia de lo que le rodea. Eres una persona instruida, comprende bien esto: el que creas que vas a morir prueba que permaneces identificado con tu cuerpo y que el sentimiento «yo soy» no ha sido absorbido en sí mismo. Demuestra también que no alcanzas el Jnana-Yoga y que por tanto tu bagaje espiritual no huele demasiado bien. Reivindicas como representante aquello que eres: un cuerpo, mientras que tú eres únicamente el conocimiento manifestado «yo soy». !Eso es lo que huele mal! Hablamos mucho de la muerte, extremo último de la vida, pero del principio, del nacimiento ¿por qué no hablar? Antes del nacimiento fuiste llevado nueve meses por tu madre. Durante ese tiempo ¿estabas en posesión del «humka», el zumbido del ser?

Justo después del nacimiento, ese ser que habita en el cuerpo no se siente concretamente, necesita algunos meses antes de empezar a reconocerse. Más tarde todavía el niño se ejercita en distinguir algunos objetos: su cuerpo, su madre y también los sonidos, las palabras. En esa etapa, la madre le enseña su nombre y unas cuantas ideas más. ¿Te conocías ya en el vientre de tu madre cuando eras un feto?

―No, ¡pero la conciencia estaba ya en el interior de esa forma!

¿Se conocía ella durante los nueve meses de gestación?

―¡Pero ya estaba allí!

¿Qué intentas demostrar? La conciencia está en todas partes. En las flores, en ti, en mí, en todo.

―¡Está bien, he comprendido!

¿Que has comprendido?

―Que sólo existe la conciencia, nada más.

No es esa comprensión la que yo busco. La comprensión correcta aparecerá cuando hayas tomado conciencia de que todo lo que has entendido hasta ahora no tiene ningún valor. La realización del Jnana-Yoga convierte en irreal todo lo que había sido comprendido hasta ahora. Los así llamados sabios, renunciando a sus poderes y a los honores que les son rendidos, no están plenamente realizados porque no están completamente establecidos en el ser.

Un niño pequeño en el que reinaba la plenitud, alimentado con ideas, es similar a una pantalla virgen de televisión que va a proyectar las imágenes venidas del exterior. El principio-niño, que es la conciencia, es engendrado como resultado de un proceso químico. Me gusta designar a la conciencia como la materia prima, el elemento químico primordial, pero tu habiendo alcanzado el punto más alto, no eres ese elemento primordial en cuyo seno tienen lugar los sufrimientos del mundo.

Supongamos que eres centenario. ¿Quien se agarra a la memoria de esos cien años? !El elemento de base! Es exactamente igual que esa fotografía de mi gurú que hay en la pared. ¿Qué mantiene la imagen de mi gurú? !El soporte químico de la fotografía! En el cuerpo, ese elemento primordial mantiene esta identidad y asume las distintas actividades sensoriales. A la expresión de ese elemento le llamo «mecánica».

―¡Pero los elementos químicos de la fotografía no hubieran podido fijar la imagen de su gurú si él no hubiese estado ahí!

¿De qué está hecho ese gurú, dónde estaría esa memoria «yo soy» y el elemento primero, si el último, lo Absoluto, no estuviera presente? Sólo la existencia eterna de lo Absoluto permite la aparición de la conciencia y del espectáculo cósmico. Esta inmensa obra de teatro se desarrolla por tanto sobre un escenario creado por la conciencia.

―¿Es la conciencia universal la que ha tomado la forma de Maharaj?

Esta pizca de conciencia ha tomado la forma de la conciencia universal. Su imagen es el universo entero. Esta cabeza de alfiler de conciencia es la que en el sueño profundo se despliega en universos de sueño.

―¿Quiere eso decir que usted también forma parte de mi universo de sueño?

Antes de referirte a mí como «usted», ¡encuentra lo que es ese «usted»…! Tu pregunta se ha vuelto hacia ti mismo como el boomerang que golpea al que lo lanza! «Usted», ¿qué es? Te añado que yo no soy este cuerpo, ni tan siquiera soy ese elemento primero. Ese elemento de base o conciencia, se conoce también como Maha-Tattva, Mulmaya, Hiranya-Garbha, Brahma-Sautra, etc. Pero la suma de todo ello es ese Atma-Prem, el amor del estado de existencia, el amor de su ser. Aquel que comprende y se convierte en ese Maha-Tattva es llamado Mahatma.

Piensas poder acceder al estatuto de Jnani, pero ¡pensar es propio sólo de ignorantes!

―Estar despierto a la presencia de «ello» parece ser, pues, el estado más elevado que se pueda definir. ¿Esta presencia está por encima del «yo soy»?

Si, a condición de que esta presencia no sienta más el «yo soy». El conocimiento del universo entero se basa en este estado elevado. Todas las manifestaciones cualitativas están reunidas en este estado llamado Bhagawan. Todos los títulos y todos los estados extraordinarios que ellos sugieren, se fusionan y se pierden en esta vacuidad. Ishwara se convierte en Vischwa-Vishaya y la manifestación universal, Nirvishaya, es decir el único, aquel que no tiene objeto.

Todo esto sólo puede ser absorbido por los buscadores que arden en deseos de conocer su verdadera naturaleza. Cualquier información que yo pueda ofrecerte concierne únicamente a ese rastro de conciencia que ha dado a luz este universo manifestado. Además yo, Absoluto, no soy ese rastro, esa mota, y no puedo dar ninguna información sobre mi. Ha habido tantas disoluciones en el Cosmos, tantos eones se han sucedido y a pesar de todo, yo Absoluto, ¡permanezco intacto en el seno de mi reino eternamente tranquilo!

Si te preguntaran qué eras hace cien años, responderías: «yo no era»; lo que significa «no era así», tal y como el «yo soy» actual. Pero, ¿cómo puedes contestar «yo no era así»? !El que sabe eso tenía que estar presente! ¡El que estaba ahí hace más de cien años no era igual al «yo soy» actual, pero estaba ahí y sigue estando ahí en este momento.

―¿Es ese «yo» el Absoluto?

¡Muy bien, utiliza cualquier palabra, cualquier concepto, siéntete satisfecho…! Mejor medita, medita sobre ello: ¿Dónde estabas hace cien años?

¿Por qué no te interesas por el momento de la concepción y lo que vino después? En lugar de eso, ¡estás continuamente al acecho de bienes espirituales y materiales, lo que no te ayuda en absoluto!

En la esencia de todo alimento, el Swaraya, poder de conocimiento, y Prarabdha, destino, están ya presentes pero en estado adormecido. Y la quintaesencia de la comida y el alimento es sentimiento de ser, este contacto, este conocimiento «yo soy».

―¿Podría existir este principio en ausencia de prana?

¿Quien podría ser en ausencia de prana?

―¿Está en la flor?

Está en la flor, está incluso en el color de la flor, ¡está en todas partes…! Después de haber escuchado estas explicaciones ¿qué va a ocurrir? Aquel que comprende, que absorbe lo que he dicho, llega a la conclusión de que todo lo visto, oído, experimentado, adquirido, es totalmente inútil. Hasta su contacto con el «yo soy» se revelará superfluo y será trascendido. Finalmente no quedará nadie, simplemente Viskham Para-Brahman, estado Absoluto, eterno, sin deseo. ¡Pero nosotros continuamos con nuestras ascesis, con las disciplinas de devoción a un Dios, la penitencias, el japa, etc…, para adueñarnos de algo espiritual!; Sin embargo, si nuestro deseo se realiza será Niskham Para-Brahman, vacuidad, lo que prueba que todo ello es superfluo. Hasta lo más alto es inútil a lo más alto. Este estado se llama también Purna-Brahman, Para-Atma, Parama Ishwara. Ahora regresa a la víspera de tu concepción, eso también es el Purna-Brahman, entonces no existía necesidad de cosa alguna.

―Intento seguir mis pensamientos y emociones y descubro que cambian continuamente, pero sé que ese cambio tiene lugar delante del sin-cambio. ¿Resultará útil esta manera de proceder?

SI, resultará útil pero… Intelectualmente todo eso está muy bien, pero el pensamiento no tiene ninguna realidad. ¿Qué entiendes por el sin-cambio? ¿Cuando podrá existir el sin-cambio? ¡sólo cuando hayas perdido la noción «yo soy», cuando el sentimiento de ser se haya disuelto enteramente en sí mismo! ¿No estabas en ese estado sin cambio la víspera de tu concepción? A partir de tu sentimiento de ser un cuerpo permanente, todo lo que observas se presenta como entidades separadas: !yo, tu, nosotros, ellos! Para el Absoluto inmutable todos estos movimientos, este juego de la tierra y del cosmos, se produce en la célula del ser. ¿Qué es lo que ha permanecido inalterado en tí desde tu infancia? Ninguna de tus identidades es estable, ¡obsérvalo!

―Me parece que el principio «yo» no cambia, ¿me equivoco?

¡Tu principio «yo» sigue sin comprender! Este principio «yo» se produce por el baile de los cinco elementos en perpetuo cambio, ¿cómo se puede atribuir a aquello que es inmutable la cualidad de sentirse «yo»? El Absoluto no exige ningún campo de actividad, ningún espacio en el que los cinco elementos puedan jugar, se trata de un estado sin atributo. ¿Crees que si el Absoluto estuviese en contacto con el «yo» se tomaría el trabajo de entrar en un cuerpo?

―Cuando medito, mi atención se centra en la conciencia en sí misma. Pero he descubierto que estando despierto a esta pura conciencia yo no podía ser ella.

Tienes una buena formación espiritual, hablas de la «pura conciencia» que es la manifestación efusiva presente en todas las cosas. Es en el seno de ese estado cuando uno se convierte en testigo. Por la meditación llegarás a borrar completamente la memoria o la no memoria de la manifestación y del sentimiento de ser. Mientras el Guna, «sentimiento de ser» esté presente, el estado de testigo se prolonga. El establecimiento en el estado de no-testigo es el estado Advaita, el más alto. Así pues, toda experiencia debe ser absorbida, tragada, incluido el sentimiento de existir que es la expresión primordial.

―Como acabo de decir, cuando estoy despierto a esta pura conciencia soy bastante independiente del cuerpo y de las circunstancias y siento que «yo soy», Absoluto, es el origen de esta conciencia, tras la cual «yo», Absoluto, se mantiene en silencioso reposo.

Hablas de la conciencia, indícame pues, la causa de esta conciencia. ¿De qué es la culminación y el resultado?

―La conciencia es el resultado del alimento.

SI, en la esencia del alimento, en esta realidad o Guna, reside el sentido del «yo soy». Pero comprende bien que ni tu ni yo somos este Guna desde el punto de vista del Absoluto. Nosotros, Absoluto, posamos en tanto que «yo soy», pero ni tan siquiera somos ese elemento de base «yo soy».

―Más adelante, durante mi meditación, tengo la impresión de alejarme de ese despertar a la pura conciencia para volver a la existencia corporal y mental. En este punto es donde quiero pedirle ayuda.

¡No hagas nada, absolutamente nada, simplemente sé! Sé sencillamente esta evidencia: «yo soy», agárrate ahí! Pero imprégnate bien de ella, medita únicamente en el ser. Aprópiate del conocimiento «yo soy» por la meditación. Por ese proceso se producirá la revelación de que este «yo», el Absoluto, no soy el Guna «yo soy».

Por tanto no hay que conservar nada durante la meditación, ninguna memoria. Cuando a pesar de todo, algo aparezca en la pantalla de esta memoria, no te sientas concernido. «Sé» simplemente, no hagas nada.

Abstente de atarte a cualquier cosa durante la meditación. Desde el momento en que lo haces, se manifiesta la dualidad y surge «otro». Si permaneces sin hacer absolutamente nada, todos los enigmas se resolverán y disolverán. Mulmaya, la ilusión inicial, soltará la influencia que tiene sobre ti y desaparecerá.

En la espiritualidad no hay ni beneficio ni pérdida, ni tampoco nacimiento y muerte. En cualquier caso, no tienes ninguna experiencia directa del nacimiento. Es algo parecido al incidente de Calcuta, ese robo que se ha producido en Calcuta y del que me acusan a mí aquí, en Bombay. Me acusan, no sólo de este nacimiento sino de cientos, de otros anteriores. No soy consciente de ningún nacimiento, sólo mis padres, a quienes no conocía, me imputan este nacimiento.

Después de estas revelaciones, ¿no sientes vergüenza de aceptar la acusación de haber nacido? !Yo pude liberarme de todas estas cargas imaginarias cuando encontré al Satguru que encendió la antorcha de la sabiduría y me reveló mi verdadera naturaleza en cuanto a «yo soy el no-nacido»! En el reino de lo no nacido no hay lugar para el «yo soy», ni tampoco para el sol, la luna, las estrellas o el cosmos.

Tomado de: The Nectar of the Lord’s Feet (1.991)
Fuente: Revista SER – Una aproximación a la No Dualidad, nº 7, 1.994
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¿Estás listo para conocer a Dios?

Entonces, ahora mismo, no toques nada, ninguna idea, ni buena ni mala. No te involucres con nada en absoluto. Cualquier cosa que aparezca, solo déjala. No te aferres a nada, incluyendo tu auto-imagen.
Y no estés muy ocupado abandonando las cosas.


En cierto punto las abandonas a medida que vienen – sin bolsillos para guardarlas.
Sé libre de todo envolvimiento.
Sin nombre, sin molde, sin forma, sin intención, sin sueños, sin aspiraciones.
Ni te mezcles ni te asocies con nada.
Si alguien viene y te toca en el hombro y necesita ayuda con algo,
haz lo que sea necesario, pero no te identifiques. Permanece internamente vacío. No le digas a nadie.
Cuando abandonas todo, Él vendrá a tu encuentro. 
Lo conocerás a Él, quien es tu Ser.
Pero no serás capaz de hablar acerca de ello.
No debe ser una experiencia que «tú» tienes.
El ser personal, el ego, no debe sobrevivir a esta indagación.
Así que no debe haber un alguien que ha conseguido o logrado algo.
Si nombre. Sin firma. Deja que todo se queme o desvanezca.
El maestro dijo: «Muere pero no estés muerto».
Lo que significa, muere a todas tus nociones personales de Dios, del mundo y de ti mismo.
Entonces encontrarás Eso que no nace.
Este es tu Dios Ser.
Haz esto.
Siéntate solo y simplemente mantente en silencio.
Esta es mi invitación.
No hables ni a mí ni a nadie de esto.
Nos encontramos allí.

~ Mooji

Sahaja, 13 de julio de 2015

¿Quiénes somos realmente?

Nuestro error perceptivo más básico se encuentra en el nivel de las creencias relativas a nuestra identidad. Ahora bien, nadie puede considerarse el ser supremo o “Yo supremo” en tanto que persona, sino en la medida que va tomando consciencia de su identidad última ( que, como veremos equivale al sentido del Ser sin atributos), presente en él al igual que en todos los demás seres. La mayoría de las personas piensan que la consciencia es un producto del cerebro. Los sabios Advaitines han afirmado, contrariamente, que el cerebro es algo así como el instrumento de la Consciencia. Dicho de otro modo: el cerebro no es un generador sino un transformador. Los neurocientificos han descubierto las zonas del cerebro asociadas al habla, a las emociones y a otras cualidades y respuestas específicas. Desde el punto de vista Advaita, tales afirmaciones equivalen a descubrir, por ejemplo, que zona del teclado de un piano produce sonidos agudos, qué otra graves, etc. Pero para que suene el piano y se escuche la música hace falta el pianista. No se puede comprender el origen de la música analizando el objeto ”piano” por muy exhaustiva que sea nuestra investigación. Tampoco un otorrinolaringólogo llegará averiguar donde se origina un poema escudriñando las cuerda vocales de un poeta, por más que el poema se manifieste en el mundo a través del aparato fonador. Del mismo modo, entendemos que la consciencia se hace manifiesta en el mundo como auto-consciencia gracias al cerebro, pero no es éste el que creo la consciencia. Tampoco las cuerdas vocales crean la canción o el poema, por más que faciliten su expresión….. Muchos son los que confunden Conciencia con mente, pero la mente equivale a los procesos mentales, es decir, a los contenidos de la consciencia. La consciencia es anterior e independiente de los distintos contenidos de consciencia cambiante, es decir, de la mente. Nissargadata lo explica con una analogía muy simple : “La luz no esta en la película, pero la película colorea la luz y hace que parezca que se mueve al interceptarla”
Tomado de Manual Advaíta página 31- 32 , de Benigno Morillo

http://dotsub.com/view/15f0467f-d351-4224-acf5-df3f2ba9d5a0

Who you are really?

La búsqueda del despertar de la consciencia

Todo lo que se pueda decir ya está dicho. Por miles de años seres humanos que descubrieron la realidad mas allá del cuerpo y las formas nos lo han hecho saber.
Aquellos que experimentaron el silencio de la nada, la mente vacía de todo pensamiento lo enseñaron a sus discípulos, lo escribieron en libros sagrados, nos lo mostraron con su vida.
Nada hay que buscar y paradójicamente es lo que más hacemos. La búsqueda del SER está envuelta en libros de espiritualidad, cursos de espiritualidad, ritos de espiritualidad, ropas, adornos, poses, música, danza, hierbas, oraciones, criterios, puntos de vista, técnicas…
Creo no exagerar cuando afirmo que la búsqueda se ha vuelto más importante que lo buscado. Nuestra sociedad basada en el dinero y el consumo, ha convertido la búsqueda espiritual en un producto más, en un negocio muy lucrativo. Se genera la necesidad de buscar, y se produce el mismo ciclo de consumo de otros renglones de la vida material. Necesidad creada, búsqueda de opciones u ofertas, consumo, alcance de status, saciedad momentánea y casi de inmediato la aparición de una nueva necesidad de consumo. Inclusive podemos hablar de espiritualidad desechable.
Este frecuente “Shopping espiritual” aparte del lucro monetario, tiene el sentido práctico de mantener alienados a los buscadores. Una falsa espiritualidad basada en el consumo, en la colección de experiencias y conocimientos da la falsa sensación de “conexión”, de “estoy haciendo algo” cuando en realidad el desplazamiento del buscador alienado es lateral. El “buscador espiritual” entra en la paradoja de vamos a buscar eso, para al final nunca encontrar realmente nada, estar nunca satisfecho de manera permanente.
La búsqueda “narcotiza” al buscador espiritual, de hecho lo sumerge en información tan densa e interesante como, inservible para alcanzar lo que se busca. El efecto “narcótico” fortalece el control de un “yo” sobre el despertar espiritual, un “yo” que necesita hacer algo para encontrar o alcanzar un estado ideal, un “yo” que necesita controlar, conocer, dirigir. Un estado que fortalece lo que precisamente ha debido desaparecer.
Se hace tan difícil entender que no hace falta nada. No hace falta saber o estudiar nada, no es necesario ningún rito o creencia, es inservible recitar textos sagrados u oraciones. Al contrario, mientras más llenos de conocimientos, opiniones, creencias, normas menor es la posibilidad de alcanzar el despertar que buscamos.
Vacíate de todo, ten el valor de dejar a un lado cualquier pensamiento, costumbre, creencia, conocimiento, parecer. Sólo experimenta el vacío y el silencio. Ya lo somos todo, no necesitamos nada. No precisamos de creencia o religión alguna para experimentar el despertar de consciencia.
Kailasa Ishaya,
Monje y maestro de meditación

Vivir en el drama. Amor = Sufrimiento

Al preguntarle a una persona ¿Tú vives en el drama? Generalmente la respuesta es ¿YO? ¡Jamás! Sin embargo, es la manera preferida de afrontar la vida de la mayoría de los seres humanos. Hay un mapa generalizado que orienta las respuestas de las personas desde y hacia el sufrimiento. No somos capaces de darnos cuenta que estamos sumergidos en el drama de lo trágico y el sufrimiento recurrente, pues es la respuesta natural y común que hemos aprendido a generar frente a diferentes situaciones de vida.
Afrontar una experiencia de vida tal como la muerte o enfermedad de un ser querido, la discusión o separación entre la propia familia, el divorcio, la ida de un hijo a vivir sólo o, la situación económica poco favorable sin sufrimiento es impensable para la mayoría, aún más, hacerlo sería traicionar al amor, sería anormal, malo e insensible.

En la cabeza de todas estas personas está ,.

En esa creencia comienza el vía crucis de nuestra existencia, nos vemos impelidos a sufrir por cualquier situación que contradiga nuestros planes, lo que deseamos que suceda ya que es lo que “debe ser”. Sin sufrimiento aparece una voz en nuestra cabeza que nos juzga y dice: “Insensible”; “no se que te está pasando pero reaccionar así no es normal”; “Cada vez está más frio y alejado de los sentimientos nobles”
Así mismo, hay otra voz que justifica la tragedia personal “¿Cómo no voy a sufrir es mi abuela, es mi hijo, es mi papá?” Lo lógico es que me preocupe por su bienestar o por su situación. ¡Déjenme tranquil@ es mi vida y así la quiero vivir!

La respuesta es,  ¡para querer a alguien no necesitas sufrir! , el sufrimiento es simplemente una respuesta culturalmente condicionada. Es lo que has visto hacer a tu familia, a los actores en las telenovelas, es lo que has escuchado en las prédicas dominicales, es lo que has leído en los libros que cuentan historias de amor. Sin embargo, el hecho que toda esta gente, instituciones y contextos lo hagan, digan y avalen no significa que sea válido, cierto y mucho menos conveniente. En la Edad Media se quemaba a la gente en la hoguera y era lo “normal” y “justo” para la mayoría de las instituciones y personas, esto no lo hacía válido o conveniente.
La respuesta es que para demostrar el amor por alguien no tienes que destruirte y agredirte emocionalmente. Primero,  es una estupidez creer que el sufrimiento que nos provocamos puede ayudar de alguna manera a la otra persona y segundo,  la respuesta trágica que generamos está dirigida más a satisfacer nuestras exigencias, necesidades o creencias personales, que resolver las reales necesidades de la tercera persona a la que supuestamente amamos. Este acto histriónico de demostración de dolor tiene los siguientes beneficios y componentes:
1. Nos vuelve víctimas, lo cual capta a salvadores incautos y nos convierte centro de atención y afecto.
2. Crea niveles altos de exposición frente a terceras personas de “lo bueno” que somos o “lo desdichado” que somos o “Lo heroico” que somos al vivir esta terrible situación.
3. Es una manera tramposa de evitar el compromiso de hacer frente con creatividad, alegría y flexibilidad a la situación.
4. Es en el fondo una respuesta egoísta, pues pensamos más en satisfacer nuestra necesidad de sufrir y volvernos víctimas. Desde este rol sólo hay alguien desganado, acogotado de dolor y por lo tanto, paralizado para generar acciones de solución.  Así mismo, desde este rol existencial sólo hay quien sufre y desea mostrarse al mundo como “el que sufre por amor” todo lo que hace está guiado en buena parte por su necesidad egoísta de mostrarse que de ayudar al otro.
5. Un aspecto a reflexionar es que muchos han aprendido a ser amados desde rebajarnos a la categoría de pobrecitos, de sufridos, de la víctima, por lo que el drama viene como anillo al dedo para disminuirse y recibir así sea, desde la lastima, la atención que necesitan.

La vida está hecha de opciones personales. Si tu has decidido vivir desde el drama,  está ok, es tu sufrimiento y tu elección. Cuando sufras de ahora en adelante hazlo de manera consciente. Es decir, sufro porque esto me da placer o me hace “sentir bien” conmigo mism@. Al menos estarás consciente de la tragicomedia.

Uno de los paradigmas detrás del drama está la creencia ancestral respecto a la ecuación Amor=Sufrimiento. Ecuación que ha sido transmitida por todas las formas y estrategias comunicacionales posibles desde hace 2 mil años. Se nos ha enseñado que el sufrimiento es bueno, que Dios lo ve y lo premia.
Amar es acompañar al otro sin condiciones, nada tiene que ver el amor con el sufrimiento. El sufrimiento es una elección voluntaria, la cual mantiene el dolor psicológico más allá de la situación y del momento presente. Esta distorsión hace que nuestros pensamientos rumien la situación y creen reacciones emocionales displacenteras extendidas en el tiempo y que ya nada tienen que ver con la situación real sino con la escena mental que creamos y mantenemos.
Ante una situación crítica personal o de seres queridos es normal experimentar dolor. Es claro, nuestra naturaleza humana expresa a través de emociones su estado interno y la percepción de la experiencia.  Sin embargo, prolongar en el tiempo en la mente y cuerpo los pensamientos, imágenes, emociones, rumiarlas y construir nuevas escenas dolorosas que sólo ocurren en nuestra mente creativa esto es LOCURA! Y de esta manera estamos condicionados a vivir. Esto para muchísima gente es la vida y lo normal.

Puedes vivir libre de este condicionamiento a sufrir y experimentar la vida tal y como es. Vivir así, es como flotar en el aire fresco. A veces es difícil explicar para mi que se puede vivir la muerte de un ser querido -por ejemplo-  y experimentar un profundo dolor desde el sólido piso de la paz y la felicidad.
Podemos vivir la tensión de un fracaso económico, sentir miedo y tristeza en ese proceso, pero a la vez observar el miedo que surge y entender que aún ese miedo o el fracaso no es capaz de destruir nuestra paz y llenura interior.
Le recuerdo estos dos pasajes de la vida de Jesús y  como el experimentó miedo, angustia y fracaso… y en instantes reconoció ese espacio que jamás se fue de él.

Mateo 26:38-39
38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo.
39 Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

Marcos 15:34
34 Y a la hora novena, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: ¡Eloi, Eloi!, ¿lama sabactani?, que interpretado quiere decir: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?

Sentir miedo, tristeza, profunda rabia ante una situación es perfectamente natural.
Que pensaría usted si luego de resucitado Jesus siguiera hablando de cuanto sufrió, de la traición de su gente, de Judas, de la sed que pasó, de lo hipócritas que resultaron todos los que hacía pocos días le aclamaron….. Y que todo su mensaje se centrara en esos episodios pasados.
Jesús sufrió lo que le tocó sufrir y luego de eso el dolor pasó. El vivió el presente que le ofreció la vida y lo vivió intensamente sin preocuparse de lo que en el pasado sucedió. !Eso es resucitar! Y lo podemos hacer a cada instante de nuestra vida. Puedes vivir muerto en el drama del pasado y el miedo al futuro o VIVIR EN RESURRECIÓN GLORIOSA PERMANENTE.
El drama es tu peor enemigo, porque se alimenta de tu dolor, de tu ser destruído y disminuido. Cambia el drama por el presente. Si vives cada día con tu atención en el presente entonces serás silencio eterno, paz y gozo sin parangon…

Sé feliz.

Con amor
Kailasa Ishaya